Menú
InicioPublicaciones / Las políticas sociales previenen y disminuyen los delitos: el caso de Chile

Las políticas sociales previenen y disminuyen los delitos: el caso de Chile

René Solís de Ovando abril 14, 2023

Que la pobreza y la desprotección social producen delincuencia, es una realidad incontestable; que las personas que se encuentran en desventaja social son excluidas, expulsadas hacia los márgenes de la sociedad, forma parte de los tópicos de la investigación sociológica. Por eso, las sociedades más justas y con mejor distribución de la riqueza, tienen índices de delincuencia más bajos; así, combatir el delito poniendo el foco en las características intrínsecas de los delincuentes (determinada raza, etnia, nacionalidad…) llevará, necesariamente, a conclusiones equivocadas. Evidentemente la delincuencia -y el aumento de delitos- no responde a una sola causa, pero que la pobreza es un factor coadyuvante de primer orden, es una realidad palmaria.

Chile atraviesa una etapa crítica respecto de la seguridad en los espacios públicos, porque no solamente se han incrementado los delitos, también ha aumentado significativamente la gravedad de muchos de ellos. Es decir, sin recurrir a reflexiones profundas ni a sesudos análisis, la lógica indica que, para entender lo que está pasando, se intente observar la evolución de la pobreza, si han aparecido nuevos colectivos en riesgo o crisis de exclusión social y valorar hasta qué punto esas personas y colectivos en situación desesperada, no encuentran salidas adecuadas ante un presente sin esperanza. Y, efectivamente, será interesante analizar el perfil de esos colectivos que, en el caso muy probable, de que estén formados mayoritariamente por personas extranjeras, lo que realmente las define y caracteriza es su condición de desventaja social, de pobres, no de extranjeros.

Me parece pertinente relatar la siguiente anécdota que una madre chilena me contaba hace unos días, en la que me hablaba de la pericia y delicadeza con la que un pediatra había atendido a su hija en un servicio de urgencia; se trataba de un médico venezolano. Ese hombre no es un buen médico por ser de ese país, sino porque es un profesional serio, bien formado y diligente, como lo pueden ser -y seguro lo son- los pediatras chilenos. Una persona chilena, con oportunidades y protección social suficientes, se parece mucho a un extranjero con las mismas oportunidades y protección social. Son como dos gotas de agua.

De la misma manera, un chileno pobre, excluido y desesperado, en la práctica, es idéntico a un extranjero en esas condiciones. Ambos necesitan la oportunidad de integrarse plenamente en la sociedad. Y por tanto es fundamental no perder de vista la importancia que tiene un sólido y bien dotado sistema público de protección social que, a mediano plazo, es mucho más eficaz que un potente sistema represivo del delito.

Comparte esta historia:

Ahora tu también eres CIBES

No te lo pierdas

Te mandaremos un email al mes con nuestras principales novedades.
Nada de publi, nada de spam.